Opinión

Este fue el último hombre, ahora voy por las mujeres

Por:  Diverso

A partir de un diálogo informal en las redes sociales sobre la infidelidad en las parejas, surgió la siguiente reflexión:

“Me parece importante hablar sobre una conducta peculiar que se da principalmente entre las mujeres cis heterosexuales, que incluso yo en algún momento he reproducido y me resulta interesante la discusión al respecto.”

Nuestra sociedad nos ha mostrado que la infidelidad en las relaciones de pareja son el pan de cada día, especialmente en las parejas heterosexuales. Frente a ese paisaje, las respuestas son diversas; resignación y aceptación, dedicación a la soltería eterna, pero la que más llama mi atención es la siguiente:

“We, estoy harta de los hombres, me voy a hacer lesbiana”. Con más o menos palabras, pero la idea es la misma; cambiar su orientación sexual.

¿Qué no es esa la premisa que tanto se ha buscado aclarar? 

Nuestra orientación sexual no es algo que se pueda modificar a diestra y siniestra. 

El problema es que, como sociedad, no vislumbramos que detrás de las palabras o frases como esta existe un pensamiento colectivo que invisibiliza e invalida las relaciones lésbicas, perpetuando ideas como estas:

“Las relaciones entre mujeres son únicamente para el consumo masculino y su sexualización, o el hecho de que no representan relaciones interpersonales serias."

Todo esto me llevó a reflexionar sobre mi propia deconstrucción, sobre cómo hemos normalizado ciertas actitudes y formas de pensar sin cuestionar si son congruentes con nuestros ideales y nuestra propia mentalidad.

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