Opinión

Lo que necesitan las infancias diversas

Como bien sabes, este domingo 30 de abril se conmemora el Día del Niño (y de la niña también, digo, por si acaso es necesario aclararlo); y me parece un buen pretexto para reflexionar acerca de tres aspectos que considero que necesitan nuestras infancias diversas porque sí, queramos reconocerlo o no, existen.

“¡Pero son niños!”, “¿Cómo van a saber lo que quieren ser de grandes?”, pensarán algunos. Bueno, tal vez no sepan a qué se van a dedicar el resto de sus vidas (digamos, en el aspecto laboral); pero eso no es impedimento para que no tengan dudas respectos otras cosas: por ejemplo, que no sienten interés hacia actividades o ropas que socialmente se suelen asociar a su sexo biológico o bien que, sin cuestionar la razón, les agrada mucho la compañía de alguien en especial o sienten “un no sé qué” cuando ven a determinado personaje en una película o caricatura.

Y justamente, esto último me lleva al primer punto de lo que creo que necesitan las infancias diversas: un ambiente donde sientan la libertad de, como bien dice el lema de Barbie, “ser lo que quieran ser”. Así pues, de manera idónea, las infancias diversas requieren de espacios donde puedan elegir la ropa, el juguete o la película que más les agrade sin nadie que les reproche sus elecciones o los haga sentir mal.

En segundo lugar, y va muy de la mano, necesitan contar con el apoyo de su familia, les guste lo que les guste, puesto que están en edades en las cuales su mundo es reducido y lo que sucede en sus casas determinará parte de su personalidad; y qué mejor que sientan total apoyo y comprensión, ¿no?

Por último, considero que lo que necesitan son adultos a su alrededor (es decir, fuera de su familia) que no andemos juzgando ni opinando sobre cosas que no nos importan: ¿qué de malo tiene si una niña quiere disfrazarse de Spiderman en la fiesta de su escuela, o si quiere saludar de beso en la mejilla a su mejor amiga porque ve que los adultos hacen eso; o si a un niño le gusta el ballet?…

Sí, recordemos que las infancias diversas existen, porque todos (niños y niñas) son diferentes entre sí: tienen gustos e intereses distintos y esto, ¡ojo!, no tiene nada qué ver con la identidad u orientación, ¡no confundamos!

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